"El Llano es y seguirá siendo el refugio del descontento, el refugio delo que hemos sido siempre; porque el Llano, a pesar de toda su transculturación, no se muere nunca; porque queda la nostalgia, el recuerdo, queda la música, queda ese cuento que pasa de padre a hijo para que no se lo lleve el olvido" José León Tapia


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8 de junio de 2014

Luis Barrios Cruz, Llano y Poesía -Yuni Bautista Rojas

 Luis Barrios Cruz: Llano y poesía
Ponencia 

“Vine a hablar de Luís Barrios Cruz, atendiendo la gentil invitación del Prof. José Solórzano Pérez, quien debuta como cronista convocante y anfitrión, en este “I Foro de Cronistas del Estado Guárico”, estupendo espacio para el reencuentro con entrañables amigos que navegan por los viejos cauces de la historia menuda, recorriendo siempre, meandros y rubicones de añosos pueblos y ciudades de este Estado, que es puerta de entrada al dilatado, anchuroso y mágico llano venezolano."

Yuni Bautista Rojas
  
Miembro Investigador. 
Centro de Estudios Históricos 
y Sociales de los Llanos Venezolanos. 
( CEHISLLAVE)
No me propongo en este momento, discurrir sobre la obra estrictamente literaria (poética), de Luís Barrios Cruz. Otros conocedores, críticos y cultores del oficio, lo han hecho con brillantez, para valorar desde el punto de vista estético y, en su justa dimensión, su discurso poético, valga decir, su propuesta estética. Al respecto, Domingo Miliani (1968 – El Nacional), señala: “Sobre el autor y la obra, escribieron entre otros, Julio Morales Lara, Juan José Churión, Alberto Arvelo Torrealba, Eduardo Crema, Enrique Bernardo Núñez, Rafael Angarita Arvelo, Luís Castro, Julián Padrón, Ángel Miguel Queremel, Pedro Sotillo, José Ratto Ciarlo, Aquiles Certad, etc. Desde fuera del país revistas y periódicos, españoles, argentinos, chilenos, ponderaron la nueva tónica que encendía el poemario”. Se refiere el autor citado, al juicio de valor que sobre el primer libro del poeta Luís Barrios Cruz: “Respuesta a las Piedras” (1931), emitieran esta constelación de literatos. 

Faltó a este investigador, incluir en la lista, a hombres y mujeres que igualmente siguieron muy de cerca la poesía del ilustre guariqueño, como: Fernando Paz Castillo, Jacinto Bombona Pachano, Rodolfo Moleiro, Luís Enrique Mármol; todos ellos dignos representantes de la prodigiosa “Generación de 1918”. Tampoco son señalados los nombres de Andrés Eloy Blanco, Antonio Arráez, Luís Beltrán Prieto Figueroa, Pablo Rojas, Luisa del valle Silva. Ausentes también están, sus dilectos amigos del “Centro Cultural y Excursionista Humboldt”: César Rengifo, Héctor Poleo, Pedro León Castro, José Fernández, Enrique Vera Fortique, Armando Gil Izaguirre y Henry Leroux; con quienes compartió recurrentes tenidas literarias, en las que inevitablemente fue analizada y comentada su producción poética.-

Como decía al comienzo, no pretendo yo constituirme en crítico de la obra de Luís Barrios Cruz, no es esa mi intención. Debo confesar con toda humildad que aún no domino las técnicas convencionales para hacer análisis de la poética. Muy por el contrario, lo que aspiro es llegar a esbozar, en apretada síntesis, el perfil de este bardo singular, que hoy por hoy, es un referente importante para las letras venezolanas y, que a pesar de su revolucionaria y original obra, es poco conocido y difundido.-

Pudiéramos entonces comenzar por preguntarnos quién fue este hombre que hoy nos ocupa. Cuáles fueron sus raíces y de qué tamaño fue su espacio existencial o historia de vida. Quién es este hombre del que tanta gente ha opinado y de quien muy poco se sabe. Este hombre, podemos afirmarlo con el pecho henchido y con altivo orgullo, es engendrado por Luís Barrios Parra y Josefa Cruz Sanoja de Barrios, en este pedazo de llanura que llamamos Guayabal, específicamente Luís Barrios Cruz nace en CAMORUCO ESPAÑOLERO, el 6 de febrero de 1898, uno de los más viejos asentamientos poblacionales, ubicado al este de este Municipio del sur del Guárico, donde aún se conservan intactos entre sus pobladores, algunos rasgos físicos del elemento intrusivo español (andaluz), venido a estos predios a fines del Siglo XVIII y, en el que sobreviven algunos apellidos con sonoridad peninsular: como Domínguez, Reyes, Hernández, Barrios, Loreto; entre otros.-

Así como en el pasado, en el presente a este vecindario – cuna del insigne poeta – se le mienta o recuerda Camoruco Españolero. CAMORUCO (Sterculia apétala), por ese árbol corpulento y frondoso que llega alcanzar de 10 a 15 mts de altura, que ustedes bien conocen, característico de los bosques secos tropicales y, de cuyo corazón se hace la sonora arpa llanera y, el mote ESPAÑOLERO, le viene por la cualidad o procedencia étnico cultural de sus pobladores iniciales, emplazados en hatos ya existentes mucho antes de la Fundación de la Misión de San Jerónimo de Guayabal, llevada a efecto por el fraile capuchino Tomás Bernardo de Castro en las postrimerías del Siglo XVIII (3 de julio de 1795). Es en este rincón llanero de Camoruco Españolero, dominado por medanales, esteros y sabanas, donde transcurren los primeros años de Luís Barrios Cruz. El poeta, al decir de Alberto Arvelo Torrealba (1931: El Heraldo) Creció al galope, sobre las recias lejanías, coleando polvaredas, con ese cariño que se cuaja temprano en el adolescente de llanura por las rudas bregas del pastoreo… Allí el huracán de las carreras le enseñó el buen tono de las “cantas” y, en la vida del hato, sobre los peladales, acaso le pisó alguna vez la cabeza a su sombra, con leguas de por medio entre el hambre y la ración primera. 

Como tantos otros en este pueblo, Luís Barrios Cruz tuvo que marcharse con sus padres a otros lares, así como las garzas cuando vuelan presurosas y sedientas en pos del nuevo pozo. Se marchó con sus padres hacia la ciudad de Calabozo, estimamos que a los 11 años, llevándose consigo muy bien guardado en lo humano profundo: las acuarelas del paisaje llanero, el olor a tierra mojada, el bramar de la vacada, el canto del corral y la copla relancina, el espinito, la hoja seca que canta, la laguna, el sol que tuesta, las estrellas de la madrugada, las aves con su trinar, la palma sola y su indómito Alazán.-